Por Ramón González Barbet

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Ciudad de México / 04 Mayo 26 Ahora que por parte de gentes cercanas al Consejo Directivo de la Charrería Organizada, nos confirmaron el cambio de sede de las oficinas administrativas de la Federación Mexicana de Charrería (FMCH), para el Estado de Jalisco, ubicadas actualmente en el ex Convento de Monserrat, del Centro Histórico, de Ciudad de México, es conveniente hacer notar que prácticamente se trata de otro asalto más por parte de la administración de Salvador Barajas del Toro, como Presidente Nacional, a los Estatutos que se supone que rigen a toda la Charrería de México y la Unión Americana, donde marcan puntualmente que la sede de las oficinas administrativas deben estar ubicadas en Ciudad de México, antes Distrito Federal, pero además, esta decisión unilateral no es mas que un capricho mas de Barajas del Toro, quien utiliza a esta institución para su beneficio personal y de grupo, por medio de sus “Estatutos Marca Chava”.

El ex Convento de Moncerrat, conocido como “El Palacio de la Charrería”, es un recinto histórico y una joya colonial que desde 1973 fue otorgado en comodato por el Gobierno Federal a la antes Federación Mexicana de Charrería, instalaciones que son apropiadas para nuestro deporte nacional, ya que guarda gran parte de nuestra historia y tradiciones.

El convenio especifica que el Ex Convento es para uso exclusivo de la Sede Nacional de la Charrería Federada, así como la custodia del Museo de la Charrería. En 1992, en el periodo del entonces Presidente de la FMCH Carlos Pascual López se renovó el comodato por otros 25 años, para que el 7 de septiembre de 2017, Leonardo Dávila Salinas, realizara las gestiones para otros 25 años más, pero además coordinó un mantenimiento y una rehabilitación estructural mayor al inmueble.

Placa conmemorativa a la renovación de comodato de a FMCH

Rehabilitación del Palacio de la Charrería

Si el Ex Convento de Moncerrat dejara de ser sede de las oficinas de la federación, según se afirma en un documento oficial del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN), perdería la custodia de un catalogado Recinto Histórico y así mismo las valiosas piezas de su Museo.

El Museo de la Charrería alberga importantes piezas históricas

Bajo estas condiciones, ahora si este Consejo Directivo está rebasando todos los límites, porque además, no fue una propuesta de campaña ni tampoco se realizó bajo un acuerdo nacional tratado en una Asamblea Anual, para hacer un consenso generalizado, abusando de la buena fe y confianza que le depositó la Charrería Organizada. Por otro lado, involucra y hará uso de mucho dinero de las arcas de esta Federación, propiedad de todos los Charros Federados, ya que tendrá que liquidar a empleados con mas de 20 años en la institución, así como la renta mensual de un lugar céntrico y apropiado, además de la inversión que requiere el acondicionamiento de unas oficinas. Toda esta situación es delicada, pero más aún porque están poniendo en riesgo el comodato de las actuales instalaciones en Ciudad de México.

Es realmente ofensivo burlarse de la inteligencia de cada uno de los charros federados, porque Barajas del Toro buscará justificar esta medida con otra que se sacó de la manga y que pretende darle validez oficial a este cambio de instalaciones con la Convención Nacional de PUA´s que realizó el pasado martes 28, PUA´s que no iban debidamente preparados con el aval de sus representados, donde ahora el futuro de la institución es más incierto que nunca.

A casi año y medio de gestión, Salvador Barajas del Toro está superando todas las malas acciones, truculencias y perversiones de su antecesor, pero no es más que el resultado de su ignorancia y valemadrismo, ya que toma a nuestro deporte nacional como un escalón político y no como una tradición que debe cuidar y procurar para que perdure.