Por Redacción

Ciudad de México / 10 Junio 26 Terminaron los festejos del “105 Aniversario de la Asociación Nacional de Charros”, la Decana de la Charrería en México, en honor a “Armando Salinas Torre”, teniendo lugar del 22 de mayo al 7 de junio, 17 días de intensa actividad deportiva, social y cultural, con un torneo integrado básicamente por la categoría “AA” y algunos de la “AAA”, además de su tradicional Feria de Escaramuzas, que se llevó a cabo el sábado 23 y ya para el domingo 24 se preparó cuidadosamente la actividad de las categorías infantiles.

También se disfrutó del caladero “Moisés Goñi Reyes”, que tuvo como premio un automóvil último modelo, siendo un programa muy completo, ya que como cada año se convocó al “Jineteadero de Toros y Yeguas a la Greña”, realizado el viernes 5, siendo del gusto de una gran afición, con una fiesta que abarrotó las tribunas, evento que este año se vio opacado con gente que perdió el respeto al no medir las consecuencias de un acontecimiento 100% familiar, protagonizando una campal, que a decir verdad, la Nacional, su socios y su Consejo Directivo, no merecen este tipo de comportamientos, sobre todo, cuando se vieron involucrados algunos charros de los Regionales de la Villa y otros, según me confirmaron, no son charros ni pertenecen a ninguna Asociación, solo tienen un parentesco con un agremiado de la Asociación de Charros del Manuel Ávila Camacho, de Naucalpan, Estado de México, situación que casi se sale de control y que puso en riesgo a familias enteras, y aunque no pasó a mayores, el Presidente de la Villa, Marco Iridio Alfaro, quien está manejando la Asociación atinadamente, y el mismo Jalil Dulac, actual PUA de Ciudad de México, quien además es socio de La Villa y también de la Nacional, deberían hacer una advertencia, un señalamiento y una llamada de atención a los elementos que protagonizaron activamente esta falta de principios y respeto a la Asociación Nacional de Charros.