TALABARTERÍA EL CABALLO MEXICANO
- mayo 19, 2026
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Por Redacción
Ciudad de México / 19 Mayo 26 La talabartería “El Caballo Mexicano”, ubicada en la calle de Pino Suárez 27, del Centro Histórico, de Ciudad de México, cuenta con 113 años de historia, ya que fue fundada en 1913, ganándose un prestigio durante tres generaciones que han trabajado la Artesanía Charra para seguir conservando y fomentando la autenticidad que requiere la charrería de hoy día.

Al inicio de 2013, este negocio, que es un ícono para la charrería, cumplió 100 años de vida, y en esa ocasión, el Gobierno de Ciudad de México galardonó a esta talabartería otorgándole una placa conmemorativa como testimonio de los primeros 100 años de esfuerzo, perseverancia y dedicación. A este evento tan importante acudieron representantes del Gobierno del Centro Histórico, así como el mismo ex Presidente de la FMCH Carlos Pasciual López y otras personalidades del mundo charro.

El Caballo Mexicano ha sido reconocido por varios Presidentes de la Federación Mexicana de Charrería (FMCH), quienes han valorado su trabajo por seguir guardando un legado del único deporte que nació en México, además de los grandes charros con reconocimiento deportivo, sin dejar a un lado al mundo artístico que ha recurrido a la experiencia y asesoría del Ing. Braulio Santos, actual propietario. También grandes personalidades del mundo político nacional e internacional han apreciado la trayectoria de esta talabartería, entre ellos se puede mencionar a los entonces Presidentes de la República Mexicana: Álvaro Obregón, Gustavo Días Ordaz, Luis Echeverria y Carlos Salinas de Gortari, quien en un evento que se llevó a cabo en Agualeguas, Nuevo León, para acordar los términos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), le regaló una montura de esta tradicional talabartería a George Bush (padre), ex Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.
A pesar de los grandes cambios que han surgido en las hechuras de trajes, monturas y toda la artesanía charra, “EL Caballo Mexicano” conserva lo verdaderamente autentico y tradicional como las monturas chumiteadas, las de gran gala bordadas en pita o las cinceladas, todo con la más alta calidad.






